La iniciativa quiere mejorar la salud de las playas metropolitanas con medidas como fomentar los espacios libres de humo o el sistema de depósito y retorno de envases de bebidas

Cada día, el litoral catalán (con una extensión de 580km) recibe el impacto del abandono y acumulación de colillas de cigarrillos, envases de bebidas de un solo uso, vajilla de plástico (vasos, platos, cubiertos), entre otros tipos de residuos que afectan directamente, por una parte, al paisaje y la salud de nuestras playas y, por otra, nuestra economía. Sólo en julio de 2018, las playas turísticas acumularon una media de 450.000 elementos de desechos diarias por kilómetro cuadrado.

El turismo tiende a generar más residuos sólidos que otras actividades industriales porque hace un uso más intensivo de productos de un solo uso y de servicios de hostelería. En particular, la problemática de basura marina en playas en verano es muy importante debido al nivel de frecuentación de playas de Catalunya y la intensidad del uso. El residuo principal son los plásticos (75%) y se encuentran serios problemas en relación a la separación y reciclaje de los desechos de la arena, así como la recogida mecánica de colillas de cigarrillos.

Para aportar soluciones a esta situación, nace Zero Beach, un proyecto creado por las asociaciones Rezer y eco-union con el apoyo de la Agencia de Residuos y BeMed, que tiene como objetivo principal liberar las playas de los residuos, a partir de la su prevención. Las entidades impulsoras creen que las playas deben considerarse, no sólo un espacio lúdico, sino un paraje natural de calidad y de respeto hacia la naturaleza, en coherencia con la sociedad Residuo Cero.

Con el fin de erradicar la presencia y abandono de los residuos, esta semana, las entidades, junto con el Ayuntamiento de Castelldefels, desarrollarán a partir del 22 de julio acciones concretas de prevención y eliminación de residuos como fomentar espacios libres de humo en las playas, establecer depósitos para envases de bebidas, fomento de vasos reutilizables y campañas de sensibilización.

Una vez evaluado el impacto de las medidas, se definirá un marco legal que facilite al Ayuntamiento y la ciudadanía conseguir una playa más sana y de mayor calidad.