Ya se empieza a observar en la playa de Castelldefels la oruga cebra, ya que con la llegada de la primavera aparecen numerosos ejemplares. Se trata de una especie inofensiva que hay que respetar y proteger, porque es muy beneficiosa para el ecosistema de las dunas de las playas.

Conocida popularmente con el nombre de este équido africano por las rayas negras y blancas, la oruga cebra no es nociva sino muy beneficiosa para el ecosistema de dunas de nuestra playa de Castelldefels.

El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) alerta que a menudo se relaciona por error la presencia de estas orugas con la procesionaria del pino, una especie muy molesta y causante de muchas alergias. Sin embargo, como tantos otros tipos de oruga, la cebra es inofensiva y endémica, es decir, propia de los espacios dunares, y se debe respetar.

La presencia de la oruga cebra está asociada al lirio de mar (Pancratium maritimum), del que se come la hoja y en busca protección en la fase de crisálida. Por tanto, según ha difundido la AMB en un comunicado «se trata de una especie de gran importancia en el ecosistema dunar, que sirve de alimento para otras especies y no constituye ninguna plaga, ya que no destruye las plantas que come ».

La oruga cebra corresponde a la mariposa Brithys crin, un ejemplar nocturno no muy llamativo que normalmente pasa desapercibido. El nombre popular hace referencia a su aspecto de franjas blancas y negras muy vistosas que alertan a los posibles depredadores de su toxicidad.